Grito Rock y Carnaval – existe como combinarlos?

El Grito Rock nació en 2002, en una iniciativa independiente, que se propuso llenar la laguna existente en la programación cultural de los cuiabanos que no se sentían necesariamente representados por las fiestas populares carnavalescas. Con la ampliación del festival en el año 2006, otras ciudades brasileñas -que en medio de los febreros del Brasil primaban el Rock y el Rock independiente- también pasaron a ser parte del festival. La experiencia que funcionó como laboratorio durante años conquistó y paso a habitar territorios todavía rehenes de la mono-cultura, opacando su protagonismo en la medida en que el Grito se tornaba cada vez más orgánico en aquellos locales.

Gracias a la dedicación, capacidad de análisis y proposición de los realizadores, la narrativa del evento fue reforzada con la suma de arreglos creativos que no siempre son contrapuestos al carnaval, pero que se interligan por medio del mismo, agregando una mixtura simbólica para ambas fiestas – la tradición histórica y las adecuaciones realizadas por la generación actual.

Artistas y bandas de los circuitos independientes transitaron los espacios ocupados por las fiestas populares tradicionales – muchos de ellos sobre tríos eléctricos en plazas tomadas por multitudes que, mismo sin saber, se deparaban con un contexto diferente que las tradicionales fiestas del rey momo. El carnaval se transformó en un arco estratégico por donde cruzaban posibilidades de circulación que no existirían en otras épocas del año.

Belo Horizonte es uno de los ejemplos de la combinación del Grito Rock con la fiesta que, así como el mayor festival colaborativo del planeta, está presente en centros urbanos y en el “Brasil profundo”. La edición 2012 fue producida por el equipo de la Casa Fora do Eixo Minas, que transformó la iniciativa en un grupo de Carnaval llamado “Bloco do Grito”.

“Cuando participé de la producción del Grito Rock BH en 2012 hicimos un grupo de carnaval, el “Bloco do Grito” que encontrando bandas de viento, percusión e instrumentos plugados en un palco abierto para improvisación; fue pura diversión”, explica Gabriel Murilo, uno de sus productores.

Hasta hoy, el Colectivo Colombina, de Taquaritinga, interior de São Paulo, obtuvo la misma satisfacción al realizar el Grito encima de uno de los tríos eléctricos que sacudieron el municipio. “Producir un Festival de Rock,  integrando la programación de un carnaval popular capaz de reunir más de 20.000 personas por día en las calles de una ciudad de pequeño porte del interior, parecía imposible hasta que lo hicimos”, comenta el gestor Evandro Camargo. “El resultado fueron 2 días de Festival gratuito, con 6 bandas del escenario independiente de Brasil y del Mundo, haciendo el show encima de un trío eléctrico. De las tardes de música independiente hasta las noches con marchas tradicionales, la programación del Carnaval 2013 de Taquaritinga tuvo la intensidad de un acentuado Grito Rock”, complementa.

¿Y tú, todavía tienes dudas que es posible realizarlo en tu ciudad?